Möchten Sie zur deutschen Seite wechseln?JaNeina
Cerrar
Press release

Un pacto social contra el desinterés

Lima, 20.04.2018

Un pacto social contra el desinterés

Entre las personas que siguen el quehacer político, los últimos días han sido como la relanzada telenovela, un torbellino.  Los sentimientos con relación a lo que ocurre en el poder han pasado por el cansancio de tener un presidente y un congreso en los que no se confiaba, brotes de esperanza frente al cambio de mandatario, expectativas con relación al futuro gabinete y, por ahora, decepciones y entusiasmos diversos ante la realidad de los elegidos.  Unos se quejan del ministro de trabajo y otros del de justicia. En un país carcomido estructuralmente por la desconfianza, la definición de quiénes son los ministros y el acelerado movimiento que apunta a la expulsión del congreso de Kenji y sus amigos, ha llevado a que varios comenten que de cambio real en lo político se espera poco.  Tomando en cuenta la situación de los dos principales actores de esta crisis, tenemos por un lado un ejecutivo renovado (aunque esto último sea cuestionado por algunos) pero un congreso que no da señales de mayor cambio (salvo los ajustes de cuentas mencionados).  El nuevo conductor de la PCM habla de un “pacto social”. A lo mejor, un pacto entre un presidente que quiere hacer “algo” y una mayoría congresal que sabe que se ha desgastado, que busca recuperar posiciones en el hemiciclo y puntos en la aprobación ciudadana.  Vizcarra, en su primer discurso, puso por delante la lucha contra la corrupción, “cueste lo que cueste” mencionó.  El domingo, a través de una entrevista periodística, en El Comercio, Villanueva ya la ubicó en tercer lugar, luego de la reactivación económica y la reconstrucción.  Habrá que observar. Con los cambios en el ejecutivo, el tema de la corrupción, en la mirada ciudadana, deja solos a los congresistas como sospechosos comunes.  A pesar del gabinete no tan de consenso, el ejecutivo tiene posibilidades de mejorar su nivel de aprobación.  En el caso del congreso, no se ve mayor prisa en promover un cambio que mejore sus niveles de evaluación. Al menos se está revisando cómo debería estar conformada la comisión de ética, justo ahora que cayó un baño de pintura.  Con relación a la primera mayoría en el legislativo, el enfrentamiento entre los hermanos Fujimori está produciendo un desgaste, en ambos, semejante al que se vio en la conflictiva relación que tuvieron el expresidente García y Nadine Heredia durante el gobierno de Humala.  Los duelos vía Twitter fueron intensos entre estos dos últimos y, si bien es cierto que no fue lo único que jugó en contra de ambos, los ataques mutuos solo los llevaron a desgastarse más aún. 

De acuerdo a GfK, el nivel de aprobación de Keiko Fujimori ha bajado de 31% en enero a 27% en marzo y lo mismo ha ocurrido con Kenji (de 39% en enero a 26% en marzo).  Fuerza Popular está buscando recuperar escaños, pero además tiene que alejarse de la imagen de políticos tradicionales que su desempeño como primera fuerza legislativa le viene deparando.  La mala imagen de “lo político” afecta a todos.  Necesita que a Vizcarra le vaya suficientemente bien pero tendrán que cuidarse de ser vistos como parte de un cogobierno.  Eso seguro será luego de resolver los temas antes señalados.  Ya no está el acusado de lobista y eso debe haber calmado ciertas emociones.   Temas como la reactivación económica, la reconstrucción del norte, así como la mejora de los servicios de educación y salud, que estuvieron presentes en las palabras iniciales de Vizcarra, deberían llevar a rápidos consensos y, probablemente, a la aprobación de facultades legislativas.  Se necesitan y es la dinámica que la población reclama.  Difícil que se discuta la posibilidad de una profunda reforma electoral, cambios en la ley de partidos políticos y semejantes que ayuden a combatir el dinero ilícito que viene copando la política.  Mientras tanto, la mayoría de la ciudadanía sigue instalada en su desafección. Según la encuesta GfK de marzo, a la mitad del país no le interesa la política y considera, a la vez, que a los políticos no les interesa lo que pasa con ellos.  Casi dos tercios siente que su situación les importa poco a los políticos y que poco pueden hacer para influir en sus decisiones.  Por eso, la indignación no puebla la calle.  En el corazón de la gente, la percepción de desinterés se paga con más desinterés…hasta que llega la obligación de ir a votar.

Artículo escrito por Hernán Chaparro, Country Manager de GfK Perú, y publicado en el Diario La República el 16 de abril de 2018

GfK PE Press
General